
Anoche me disponía a hacer hora para una reunión que no se llevó a cabo. Andaba con la biografía de Bob Dylan y decidí leerlo en algún café. El Drugstore ya estaba cerrando, y me senté un rato mientras escuchaba los ruidos de gente ordenando sillas, para desarmar todo. Providencia estaba muy oscuro, no encontraba un café piola donde poder instalarme. Llegué al Shop Dog y ahí me senté. Nadie vino. Ni siquiera el perro echado. No quería tampoco que me atendieran, sólo quería un lugar donde leer. Y un lugar donde pudiera irme sin
tener que pagar nada. Igual lo logré, casi quedándome ciega en todo caso.
tener que pagar nada. Igual lo logré, casi quedándome ciega en todo caso.Insisto, las luces estaban muy bajas en las calles, los cafés cerrados. ¿No hay un lugar donde leer después de las 21 hrs? Resulta difícil no añorar Buenos Aires.

